S C A L A

 

Llamados a dar la vida por la abundante redención

 

 Oficina de Información Redentorista

                                     Reportaje especiale

Boletín de la Congregación del Santísimo Redentor
Roma, Italia
2 de april de 2005

Juan Pablo II, Papa,
18 de mayo de 1920 - 2 de abril de 2005
Sucesor de San Pedro: 1978-2005

Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, dejó esta vida y cumplió su misión en la tierra el día de hoy, 2 de abril de 2005, en el Vaticano. El Papa Juan Pablo II falleció de complicaciones relacionadas con su enfermedad de Parkinson, según anunció hoy el Vaticano en un comunicado oficial hecho público por su Eminencia el Cardenal Camilo Ruini.

El Cardenal Karol Wojtyla, Arzobispo de Cracovia, fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978 poco después de las 5 de la tarde, hora de Roma, durante el octavo escrutinio del segundo cónclave que se tenía ese mismo año debido a la muerte repentina del Papa Juan Pablo I, sucesor desde hacía tan sólo algo más de un mes del Papa Pablo VI. Tras haber dado sepultura a dos Papas en menos de dos meses, parecía que los electores de este segundo cónclave estaban decididos a encontrar un sucesor robusto y con mucha vida por delante.

El Cardenal Camarlengo, Jean Villot, hizo al Cardenal Wojtyla la pregunta ritual sobre su aceptación, a la que el elegido Papa respondió: “Por obediencia a la fe, ante Cristo mi Señor, confiando en la ayuda de la Madre de Cristo y de la Iglesia, y consciente de grandes dificultades, acepto”.

Dos horas después de que apareciera la fumata blanca en la chimenea de la capilla Sixtina anunciando que había tenido lugar el escrutinio decisivo, el Cardenal Pericle Felici, desde la balconada central de la basílica de San Pedro bañada aquella tarde por una luz surrealista en la televisión, propia del crepúsculo vespertino de aquel excepcional día, hizo el anuncio oficial de “¡Habemus Papam!”. A una plaza de San Pedro totalmente abarrotada de gente y al mundo entero expectante, presentó a Karol Wojtyla como nuevo Papa. El anuncio de su nombre creó una momentánea confusión entre la multitud allí congregada y también entre los reporteros de los diversos medios de comunicación de todo el mundo, prensa y TV. De primeras, su nombre sonaba como el de un africano, pero poco a poco fue extendiéndose por la plaza una ola de claridad al saberse que se trataba de un “polaco”, el primer Papa no italiano desde 1522. La multitud quedó electrizada.

Cuando el atlético Papa de 58 años, que había escogido el nombre de Juan Pablo II (en homenaje a sus tres inmediatos predecesores: Juan XXIII, Paulo VI y Juan Pablo I) apareció, finalmente, en la balconada, se dirigió por primera vez a la multitud con voz potente y firme en italiano. Comenzó con un afectuoso saludo en italiano: Carissimi fratelli, cautivando inmediatamente a su nuevo rebaño. A continuación se dirigió a los fieles del mundo entero: “No tengáis miedo”; puso después su pontificado y el bienestar de la Iglesia bajo la protección divina de Jesucristo y de la intercesión de su Madre Santísima.

El 22 de octubre, Karol Wojtyla tomó oficialmente posesión como Papa Juan Pablo II. Optó por una ceremonia sencilla prescindiendo de la coronación con la triple diadema. El Cardenal polaco se convirtió en Obispo de Roma, Vicario de Jesucristo, sucesor de San Pedro, Sumo Pontífice de la Iglesia Universal, Patriarca de Occidente, primado de Italia, Arzobispo y Metropolita de la Provincia Romana, soberano del Estado del Vaticano y Siervo de los siervos de Dios. Su escudo papal era típicamente mariano; su lema: Totus Tuus - “Todo tuyo”.

Lo demás es ya historia, como suele decirse. Es nuestra historia y la historia del final del siglo XX y del principio del tercer milenio. Debido a sus más de 104 viajes apostólicos, prácticamente todos hemos tenido ocasión de ver al Vicario de Cristo una o más veces en nuestra vida. Cada uno de nosotros puede recordar perfectamente dónde y cuándo fue la primera vez que vio a este vibrante y carismático Papa. Para los católicos menores de 26 años es el único Santo Padre que tuvieron y conocieron.

Los adultos pueden recordar cómo se convirtió en instrumento de la Providencia y de la historia al ser oriundo de un país comunista. Su apoyo al partido polaco Solidaridad, sus visitas a Polonia como Papa en 1979 y, más tarde, en 1987, fueron el comienzo del movimiento que llevó posteriormente a la caída del muro de Berlín y al final del comunismo. Anteriormente, sin embargo, había tenido lugar el atentado de 1981 que el propio Santo Padre afirmó que habría sido fatal de no haber sido por la intercesión de la Madre de Dios, bajo cuyo patrocinio y protección había puesto su pontificado. En 1983 visitó en la prisión a su agresor al que perdonó. Posteriormente visitó Fátima para agradecer personalmente a Nuestra Señora el haberle salvado la vida (después beatificó a dos de los videntes. Como dato curioso, su muerte ha ocurrido tan solo pocas semanas después de la muerte de la última vidente de Fátima, la Hermana Lucía do Santos).

Su estilo pastoral y su talante personal permanecieron incólumes y firmes. Reafirmando siempre la ortodoxia doctrinal, sus visitas pastorales a lo largo y ancho de todo el mundo estuvieron caracterizadas por las liturgias coloristas, inculturadas y participadas por millones de personas. Tras el atentado, su “papamóvil” con cristales a prueba de balas se nos hizo familiar en las secciones de noticias de la TV al visitar Continente tras Continente, y país tras país.... Juan Pablo II beatificó y canonizó a más Siervos de Dios que cualquier otro Papa, convencido de que los creyentes necesitaban de numerosos ejemplos de fe y de santidad a imitar y de que se necesitaba este incentivo para abrazar la vocación a la santidad en cualquier estado de vida.

Con el paso de los años hemos ido siendo testigos, poco a poco, del deterioro de la salud del Santo Padre y de cómo supo presentar su propia limitación física como un fuerte testimonio del carácter sagrado de la vida humana y de la dignidad de toda persona desde la concepción hasta el final natural de la vida. Cuando todavía se encontraba fuerte y sano llevaba siempre un báculo personal con la imagen de Cristo crucificado y en él se apoyaba. Cuando llegó a anciano y no podía ya sujetarlo, expresó este mismo símbolo en su propia persona a través de sus sufrimientos y enfermedades, tan patentes en sus últimos años. Pero cada vez que mostraba en público su debilidad, en cada dolorosa alocución, testimoniaba con mayor vigor que con cualquier otro discurso, decreto o dogma, el valor redentor de la unión de nuestro sufrimiento al de Cristo.

Si los Cardenales del segundo cónclave de 1978, bajo inspiración del Espíritu Santo, querían encontrar un candidato robusto y con mucha vida por delante, la Providencia recompensó su elección. El Papa Juan Pablo II ha sido Cabeza de la Iglesia Católica durante 26 años,5 mes y 17 días, superando a todos los demás Papas a excepción de San Pedro y Pío IX, y dejando tan sólo un poco atrás a León XIII.

Cuando su salud se fue deteriorando, muchos especularon sobre su renuncia pero el Santo Padre reafirmó que dejaría siempre en manos de Dios la decisión sobre cuánto tiempo gobernaría la Iglesia. Ahora, Dios ha llamado a su siervo cerca de sí. Que pueda gozar de la visión de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo en compañía de la Santísima Virgen, de la que fue tan fiel devoto, y de la compañía de San Pedro Apóstol y de todos los demás Santos y Beatos que proclamó como dones para la Iglesia.

Ya ha sido dicho por otros, pero en los anales de la Iglesia y de la historia mundial es una verdad totalmente cierta el respeto con que se mira a Karol Wojtyla, el Papa Juan Pablo II:

Como él, no veremos jamás a ningún otro.

El Colegio cardenalicio, los 117 electores y elegibles, se reunirán en cónclave para elegir a un nuevo Papa dentro de entre 15 y 20 días a partir de hoy. Cabrá la suerte al Cardenal diácono más antiguo, Jorge Arturo Medina Estévez, de Chile, anunciar al mundo el nombre del nuevo elegido Papa y presentarlo en la balconada de la Basílica de San Pedro, un poco después del escrutinio decisivo, a fin de que imparta su primera bendición apostólica Urbi et Orbi.

Para mayor información sobre el Colegio cardenalicio y el cónclave ir a:

http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_constitutions/documents/hf_jp-ii_apc_22021996_universi-dominici-gregis_sp.html